LosPetitFellas cerrarán su tour más largo por México en el Lunario

La banda colombiana convierte la independencia artística en una celebración en la CDMX

Entrevista por: Denn Angeles

Después de recorrer distintas ciudades del país, LosPetitFellas se preparan para cerrar en grande la promoción de su más reciente álbum, “El Plan Nuestro de Cada Día”, con un show especial el próximo 26 de marzo en el Lunario del Auditorio Nacional.

El disco, que nació entre México y Colombia y vio la luz en septiembre de 2025, representa una etapa de transformación para la banda: migración, identidad, independencia y una nueva forma de vivir la música. En entrevista, nos hablaron sobre este proceso, su relación con México y lo que significa cerrar el tour más ambicioso que han realizado en el país.


1. “El Plan Nuestro de Cada Día” nació entre México y Colombia. ¿Cómo influyó vivir y crear entre dos países en la narrativa y el sonido del disco?

Influyó muchísimo, porque es el eje conceptual del álbum. Las canciones nacieron en ese ir y venir entre dos mundos, pero realmente vieron la luz aquí, en nuestra casa–estudio en la colonia Escandón, en la Ciudad de México.

Fue un proceso muy particular porque migramos sin canciones escritas, sin un plan concreto, solo con el sueño de hacer un disco en otro país. Empezábamos el día recibiendo el sol y terminábamos haciendo maquetas, construyendo ideas en guitarras, baterías o conceptos que anotábamos en las paredes. Fue un ejercicio diario, casi ritual.

El disco tiene una carga emocional muy fuerte. Está la nostalgia por Colombia, por la familia, la comida y los amigos, pero también el descubrimiento de nuevos paisajes y personas en México. Es un ir y venir de sensaciones que se siente en cada canción, algunas de forma directa y otras como alegorías de lo que significa migrar para crear.


2. Ustedes han dicho que esta gira fue una declaración de independencia artística. ¿En qué momento sintieron que marcaba un antes y un después para LosPetitFellas?

Fue algo muy natural, como el curso de un río. Antes de cumplir diez años como banda empezamos a darnos cuenta de que queríamos tener el control total de lo que decíamos y cómo lo hacíamos. En la industria a veces se pierden esas decisiones.

Un momento clave fue cuando The Guadaloops nos invitaron a compartir una gira por varias ciudades en México. Ahí entendimos la alegría de tocar en otras latitudes, de viajar con nuestras canciones y conectar con públicos distintos. Fue una revelación.

La última gira, que incluyó más de 12 ciudades, fue la primera que sentimos realmente “nuestra” en México. Nos tocó empezar desde cero en algunos lugares, tocar para públicos pequeños, llenarnos de barro y volver a levantarnos. Pero lo hicimos bajo nuestras reglas, sin disqueras diciéndonos dónde sí o dónde no tocar. Esa libertad es nuestra verdadera independencia.


3. Cada fecha del tour tuvo un set distinto. ¿Qué tanto se permiten improvisar y dejar que la energía del público defina el rumbo de cada show?

Muchísimo. Aunque hay shows como el del Lunario que requieren una planeación muy precisa, la mayoría de las fechas fueron espacios para probar cosas.

En bares y escenarios pequeños nos permitimos improvisar, cambiar canciones en el momento, extender secciones, sumar interacciones o incluso rapear un freestyle. Siempre estamos en comunicación interna arriba del escenario; hay una dirección musical que respira frescura y se adapta a cómo responde el público.

El Lunario será un show más estructurado, pero es el resultado de haber testeado durante 15 fechas distintas emociones y setlists. Todo lo aprendido llega ahí.


4. México se ha convertido en su segundo hogar. ¿Qué encontraron aquí —a nivel humano y creativo— que los hizo decidir quedarse?

Vinimos con el sueño de tocar más. En Colombia ya teníamos una base sólida de seguidores, pero eso también significa menos frecuencia de shows. México era un mercado fuerte y una oportunidad para crecer.

Sin embargo, lo que nos hizo quedarnos fue lo humano. Desde la primera vez que tocamos aquí sentimos un calor de hogar impresionante. Seguidores que se volvieron amigos, un apoyo incondicional difícil de encontrar en otros lugares.

Encontramos una familia. Personas que creen en el proyecto, que lo sienten propio y que están dispuestas a caminar contigo. Eso es profundamente significativo y fue lo que terminó de convertir a México en casa.


5. El cierre del tour en el Lunario es un momento especial. ¿Qué puede esperar el público de este último show y qué emociones les atraviesan al cerrar el tour más largo que han hecho en México?

Estamos muy emocionados. Este concierto representa el cierre de un ciclo y la celebración de todo el proceso que fue gestar este disco.

Queremos que sea una fotografía que se quede para siempre en la memoria de quienes asistan. Creemos que los conciertos merecen atención completa y meses de planeación, porque son espacios para crear recuerdos.

Será una noche para celebrar lo que ha sido este viaje entre México y Colombia, entre la independencia y el crecimiento. Queremos que la gente salga sintiendo que fue parte de algo único.