Entrevista por: Dennis Angeles.
Con 15 años de trayectoria a punto de cumplirse, The Buzz Lovers ha convertido su homenaje a Nirvana en una experiencia que busca ir más allá de la simple interpretación de canciones. Desde España, el power trio ha recorrido escenarios de Europa y distintos países con un espectáculo que recrea el sonido, la imagen y la energía de la banda de Seattle, conectando tanto con quienes vivieron la época del grunge como con nuevas generaciones que descubrieron a Nirvana años después.
Ahora, The Buzz Lovers regresa a Ciudad de México para llevar nuevamente su espectáculo al público mexicano. Antes de su presentación, platicamos con la banda sobre la conexión que han construido con sus seguidores, la naturalidad detrás de su show, los momentos más caóticos que han vivido sobre el escenario y los nuevos retos que tienen para seguir llevando la música de Nirvana a nuevas generaciones.
“No es que seamos Nirvana, pero somos su Nirvana”
Después de tantos años recreando la música, el sonido y la imagen de Nirvana, ¿en qué momento se dieron cuenta de que el proyecto se había convertido en algo más que un tributo?
Desde que empezamos a notar lo que nos decía la gente al terminar los shows. Nos hablaban de la importancia de que provocábamos un viaje al pasado, a su adolescencia. También hay gente que no vivió esa época y que ha descubierto a Nirvana a través de redes sociales y YouTube, y nos agradecen que hagamos eso. Para la gente nostálgica los regresamos a esa época y, para quienes no la vivieron, no es que seamos Nirvana, pero somos su Nirvana.
Desde el principio siempre hubo esa intención de no ser un tributo más, sino una experiencia inmersiva dentro de lo que era Nirvana. Y ha sido algo natural y orgánico. Nosotros tocamos, nos divertimos y, al final, la gente empieza a decirnos lo que les provoca el show. El grupo ha crecido tanto a lo largo de los años por eso, porque esa intención y esa actitud siempre estuvieron desde el principio.

¿Qué significa para ustedes mantener vivo el espíritu de Nirvana en una época en la que la industria musical ha cambiado tanto?
La industria musical ha cambiado mucho, pero los adolescentes no. Y creo que ese es el punto clave. Tanto para quienes vivimos esa época y fuimos adolescentes en los 90 como para quienes descubren ahora a Nirvana, no es solamente por el grupo o por la música, sino por lo que transmitía y lo que significa cuando eres adolescente: sentirte incomprendido, pensar que todo el mundo está en tu contra, que nadie te entiende.
Sin embargo, Nirvana es como esa madre que te arropa, que te entiende. Y creo que, por mucho que pasen las décadas y los años, si eres adolescente, Nirvana te va a enganchar.
Pogos, saltos y un escenario fuera de control
Su espectáculo suele estar acompañado de pogos, saltos entre el público e invasiones de escenario. ¿Cuál ha sido uno de los momentos más caóticos que han vivido?
Prácticamente en todos los conciertos siempre hay pogos e invasiones de escenario y es algo habitual. Algunos son más intensos que otros. En México, en La Maraka el año pasado, fue uno de los más intensos: hubo mucha invasión del escenario y cierta tensión con la gente de seguridad. Se derramaron bebidas en el escenario, la gente se resbalaba y caía. Justamente aquí en Ciudad de México ha sido de los más caóticos.
Pero es parte del show: que se nos vaya de las manos, perder el control y que sea un poco desastre es parte de la esencia de Nirvana.
¿Cómo encuentran el equilibrio entre ser fieles a Nirvana y aportar su propia identidad como músicos?
Realmente somos muy fieles a nosotros mismos. Nosotros hemos mamado de la época de los 90 y de todo lo que fue el movimiento grunge, así que en el fondo no nos cuesta transmitirlo porque lo llevamos dentro.
Hay una cierta responsabilidad por la expectativa, pero en el fondo es decir: “Nosotros somos así, hacemos esto así y es lo que funciona”.
Y tampoco hay algo actuado. Gente de 15 años creció y aprendió a tocar música con Nirvana, entonces no hay nada impostado. Nos subimos al escenario sin pensar en cómo va a reaccionar la gente. Siempre hacemos lo mismo y el resultado, por suerte, siempre es el mismo. Nuestra forma de ser en el escenario ya crea esa reacción en la gente.
Para nosotros es simplemente divertirnos. La naturalidad es la más difícil de las cosas.
México, uno de los públicos con mayor conexión
Después de presentarse en distintos países, ¿qué les ha enseñado cada escenario sobre la conexión universal que tiene el rock?
En España hay una cultura rockera y mucha gente nos trata muy bien y nos valora, pero sí es verdad que las grandes bandas vienen poco a España y suelen girar más por otros países. En el resto de países la cultura rockera anglosajona se disfruta más y se valora más, y eso lo notamos cuando vamos a otros lugares.
Yo diría que México, Portugal y Australia son los países donde veo que hay más cultura rockera y donde vemos que la gente conecta más con nosotros.
Llevar el espectáculo a otro nivel
Después de tantos años de trayectoria y de llevar el show a distintos escenarios, ¿qué sigue para The Buzz Lovers?
El reto es ir mejorando el show. Al principio empiezas, te subes a un escenario con cuatro focos, te enchufan y a tocar y disfrutar. Pero llega un punto en el que el espectáculo tiene que ser más profesional.
En los últimos años hemos intentado trabajar más el espectáculo en mayúsculas, no solo nuestra interpretación y cómo tocamos y nos movemos, sino también la parte de luces y audiovisual. Se busca un poco más esa parte y también estudiar el setlist para trabajar mejor la parte media del concierto.
The Buzz Lovers se presentará próximamente en Ciudad de México, donde volverán a llevar al escenario su interpretación de Nirvana, acompañada de la energía, las luces y el espectáculo que han desarrollado durante estos años.
Si eres fan de Nirvana y quieres vivir una noche cargada de guitarras, grunge y canciones que marcaron generaciones, la cita es en La Maraka. The Buzz Lovers ya conoce la intensidad del público mexicano y ahora prepara una nueva noche para dejarse llevar por la música de Nirvana.
