MDFKZ: punk rock, crítica social y una nueva etapa marcada por la vulnerabilidad

Entrevista por: Denn Angeles.

Desde Ciudad de México, MDFKZ ha construido su camino dentro del punk rock independiente a base de constancia, presentaciones en vivo y una identidad que no busca quedarse únicamente en la música. Formada en 2021, la banda integrada por Oswaldo Arias (voz y guitarra), Julio Alvarenga (bajo y coros) y Miguel Cañedo (batería y coros) ya suma más de 70 presentaciones y ha pasado por escenarios como House of Vans, Bajo Circuito, House of Punk y Festival Dängo, además de compartir cartel con bandas como Allison, Tungas, Thermo y Chingadazo de Kung Fu.
En 2026, el grupo atraviesa una etapa especialmente activa. Después de presentar “Maquillaje de Ciudad”, una canción que lleva al punk sus inquietudes sobre la transformación de la Ciudad de México, MDFKZ prepara nuevos lanzamientos alrededor de temas como las desapariciones forzadas, la salud mental y los duelos. Además, la banda trabaja en un proyecto conceptual que llevará todavía más lejos esta faceta personal y emocional.

Platicamos con Oswaldo Arias sobre los momentos que han marcado la evolución de MDFKZ, la historia detrás de “Maquillaje de Ciudad”, la relación de la banda con el punk y todo lo que viene para el proyecto.

“Maquillaje de Ciudad” habla de la gentrificación, el desplazamiento urbano y esa idea de una CDMX cada vez más pensada para la foto. ¿En qué momento sintieron que todo lo que estaba pasando en la ciudad tenía que convertirse en una canción?

Oswaldo Arias: No nos caracterizamos por escribir canciones contestatarias, pero esta nos nació del corazón. Tenemos un par de temas más que tocan aspectos sociales porque realmente nos impactó todo el cambio de infraestructura que hicieron en el transporte público con motivo del Mundial.
Somos de usar mucho el transporte público; en lo personal, me encanta y amo el Metro. Pero este cambio estructural afectó a muchísima gente. Llegabas tarde al trabajo o no sabías qué línea tomar porque te bajaban a media ruta y tenías que improvisar en camiones. Era un caos total. En época de lluvias se inundaron zonas que antes no se inundaban.
Ese coraje nos llevó a decir: “Güey, hay que escribirlo”. Lo que están haciendo es maquillando la ciudad, no yéndose a la raíz del problema. Lo que hicieron por encimita se ve bonito, claro, y es nuestra responsabilidad cuidarlo porque se paga con nuestros impuestos, pero no es funcional. No cambiaron los trenes ni le mejoraron el sueldo a los conductores. Esos detalles que realmente habrían ayudado no se atendieron; se hizo un arreglo superficial para el ojo externo. Ellos no lo ven porque viajan en sus camionetas blindadas por el segundo piso, pero nosotros, los que vamos en la combi o en el Metro, sí sabemos dónde le duele a la ciudad. De esa desigualdad nació la canción.

Han compartido escenario con bandas como Allison, Tungas, Thermo y Chingadazo de Kung Fu, además de presentarse en espacios como House of Vans. ¿Hay algún concierto o momento de su trayectoria que haya marcado especialmente la evolución de MDFKZ?

Oswaldo Arias: El Festival Dängo en Teotihuacán, hace año y medio. Ahí compartimos con Allison y otras bandas; sentimos que fue nuestra graduación.
Cuando pasas de un escenario de bar pequeño a un escenario masivo, la realidad cambia por completo. El cable de un metro ya no te sirve: necesitas equipo profesional de alta calidad que no genere ruido. Estar en un punto tan exigente te hace darte cuenta de todo lo que ignorabas hasta que estás ahí parado.
Ahí aprendimos a comportarnos en un escenario grande. Descubrimos cómo canalizar la energía: no te puedes quedar estático apretando un pedal, tienes que correr hasta la otra esquina a conectar con la persona que te está viendo, transmitirle esa vibra y alimentarte de la suya. Es algo puramente dopamínico.
También aprendimos a ver a las bandas que admiramos no desde la posición de fans, sino como compañeros de trabajo. Ellos van a hacer lo suyo, tú lo tuyo, y aprendes del entorno. Te das cuenta de que el camino de una banda se tiene que forjar con identidad propia. Crecer por tus propios méritos es una satisfacción enorme, y para nosotros el Dängo fue el hito que nos marcó y nos abrió muchísimas puertas.

¿Cómo fue para ustedes prepararse para dar ese salto a escenarios más grandes?

Oswaldo Arias: Ensayamos durante meses, tres veces por semana. Por momentos nos sofocábamos y el estrés nos llevaba a tensiones entre nosotros, pero lo bonito era que el mismo día nos disculpábamos. Había mucha empatía y comprensión del proceso del otro; nos sentíamos como en un grupo de apoyo donde todos atravesábamos por el mismo nivel de exigencia.
Fueron ensayos muy intensos que nos forzaron a profesionalizarnos y ser extremadamente disciplinados con nuestro tiempo. Aprendimos a estructurar el storytelling de nuestros shows: definir con qué tema abrir, con cuál cerrar, cómo conectar y qué impacto queremos dejar en el público según el tipo de evento. Es un proceso agotador pero hermoso de recordar.

Entre los próximos lanzamientos tienen canciones que abordan temas como la salud mental, las desapariciones forzadas y los duelos. ¿Qué los ha llevado a utilizar el punk como una forma de hablar de temas tan incómodos y personales?

Oswaldo Arias: El punk rock es nuestro punto de convergencia. Mike, nuestro baterista, viene más del metalcore; Julito, el bajista, escucha mucho pop-punk, y yo soy más del punk rock clásico. Al juntar la chispa de cada uno, el resultado natural fue este género.
Buscamos mantener la música directa e instrumentalmente accesible para poder dar un show enérgico en vivo, enfocándonos en el mensaje. Escribimos sobre la depresión, la superación, la muerte y las adicciones; en fin, sobre vivencias reales.
Aunque no nos definimos como una banda política de derecha o izquierda, es imposible ser indiferentes a la realidad. Canciones como “Desapariciones Forzadas” o “La Vida es Injusta” nacen del dolor de ver las noticias diariamente y sentir la inseguridad en la Ciudad de México. Te envenena el día, pero es lo que vivimos.
“La Vida es Injusta” aborda precisamente esa lección: la vida no es un algoritmo donde si eres bueno te va bien y si eres malo te va mal. La vida simplemente te da lecciones, te guste o no, y de ahí surge la necesidad de canalizarlo en canciones.

También están trabajando en un material de corta duración. ¿Qué nos pueden adelantar sobre este proyecto?

Oswaldo Arias: Paralelamente al lanzamiento de estos sencillos, estamos produciendo nuestro EP titulado MDFKZ: Más emos que nunca. Este trabajo aborda temas muy personales como la depresión, la resiliencia, la superación y el síndrome del impostor.
Afortunadamente, atravesé un periodo complicado que me dañó lo suficiente como para escribir cosas muy honestas. A raíz de encarar el proceso, ir al especialista y medicarme, surgieron composiciones que retratan a la depresión como un monstruo al que le tienes miedo, precisamente para no lastimar a la gente a tu alrededor.
De esa catarsis nace este EP. Estamos muy preparados con bastantes canciones para lanzar durante esta segunda mitad del año y el siguiente. Nos mantenemos muy activos y lo disfrutamos enormemente; no es una queja, es puro gusto por hacer música.

El EP promete conectar desde un lugar muy honesto y nostálgico con el público. ¿Qué buscan transmitir conceptualmente y qué esperan que la gente encuentre en este álbum?

Oswaldo Arias: Sí, estamos entrando en una etapa completamente “más tristes que nunca” —risas—.
Ese periodo de oscuridad profunda lo viví hace año y medio, que fue cuando nacieron las letras. Después de llevar un proceso terapéutico, psiquiátrico y médico, mi vida volvió a retomar el rumbo. Sin embargo, la emoción queda plasmada. Siempre digo en los shows que cualquier vía de expresión —el arte, el trabajo, patinar— es válida para canalizar lo que llevas dentro. Para eso existe el arte: funciona como una máscara que te permite gritar lo que te da pena o dolor decir de frente.
Con este disco buscamos que la gente sienta un abrazo y un cobijo. Queremos que si alguien está pasando por depresión o el síndrome del impostor, escuche el EP y sienta un “hey, puedes salir adelante, haz lo que te apasiona”.
Me encantaría que en los conciertos la gente grite estas canciones a todo pulmón. A mí me pasa como audiencia: voy a ver a una banda, canto con todo lo que tengo y salgo sintiéndome liberado. Eso es lo que quiero ofrecer: esa liberación de sentirte comprendido por una canción. Es nuestro primer EP totalmente conceptual; las canciones llevan un hilo narrativo entre sí y planeamos acompañarlo con un concepto visual y shows temáticos enfocados en esa vibra.

Agradecemos a Oswaldo por su tiempo. Sigue a MDFKZ en sus redes sociales: