ENTREVISTA CON HOKKA: EL CAMINO DE CICATRICES DETRÁS DE VIA MISERIA IV

Joel Hokka se encuentra frente a una nueva etapa creativa que mira hacia sus propias sombras. Con Via Miseria IV, el músico finlandés transforma las heridas, la incertidumbre y los demonios internos en el motor de un proyecto profundamente personal, donde las influencias del rock de distintas generaciones conviven con una narrativa íntima y honesta.

En Puro Rock tuvimos la oportunidad de platicar con Joel Hokka, donde reflexiona sobre el peso de abandonar una de las bandas más importantes de su país, el proceso de reconstruirse artística y emocionalmente, y la manera en que el dolor terminó convirtiéndose en canciones.

Entrevista por: Carlos Cruz 

PR: Primero que nada, felicidades por el álbum. Es increíble, tiene todo ese rock de los 80 y 2000, y tu voz suena espectacular, Antes de entrar de lleno al disco, me interesa tu historia. Estuviste 12 años con Blind Channel pasando por altibajos y giras pesadas. Como banda nueva ahora, ¿Cuál es tu mentalidad actual para promocionar este proyecto y salir de gira?

Joel Hokka: Fue un viaje salvaje con muchos altibajos siendo tan jóvenes, y el éxito fue masivo en poco tiempo. Pero ahora trato de mantenerme relajado, más tranquilo, y simplemente disfrutar el escribir, producir y tocar. No quiero forzar nada ni sentir presión; solo busco expresarme y plasmar mis pensamientos internos en las canciones. Ya no siento esa necesidad de demostrarle a nadie que seremos la banda más grande del mundo. Solo quiero escribir canciones, contar historias a la gente y pasarla bien con buenos amigos.

PR: Has mencionado que este es tu trabajo más personal, que pusiste tu corazón y alma en él. ¿Podrías hablarnos del proceso de composición?

Joel Hokka: Definitivamente. Hace un año hubo mucho dolor, lucha y cambios en mi vida. Fue un terreno creativo excelente saber que tu vida se ponía de cabeza de repente y tener que descubrir quién eres como persona y músico. Todo fluyó de forma natural, no tuvimos que forzar nada ni descifrar qué queríamos que fuera; simplemente nos divertimos con las guitarras y grabando.

PR: Algunos músicos necesitan que algo pase en sus vidas para escribir, otros pueden simplemente imaginarlo. ¿En qué grupo te encuentras tú?

Joel Hokka: Ayuda que algo pase para tomar la guitarra, pero no puedes forzarlo. Usualmente ocurre en un momento de calma a mitad de la noche cuando sientes que tienes algo en la mente y sucede como magia. Es como un hechizo; tienes que encontrar el punto donde la melodía y la letra encajan. Últimamente, a pesar de estar ocupados, los “dioses del rock” me han dado nuevas ideas y junto a Pauli hemos escrito algunas de las mejores canciones de nuestras vidas.

Tengo la teoría de que, si no recuerdas una melodía, es porque no es lo suficientemente buena. Una buena canción se te queda grabada en la cabeza por días y sientes que es lo mejor que se ha hecho jamás.

PR: El álbum Via Miseria IV parece presentar el sufrimiento como un viaje más que como una sentencia. ¿Qué belleza descubriste en ti mismo tras pasar por esa miseria?

Joel Hokka: Siempre hay miseria, no puedo escapar de ella, no termina de forma mágica. Pero reflejé mi mundo interior en las letras. Por primera vez, al no estar en una banda con muchos compositores donde debes hacer concesiones, pude escribir todo yo mismo. Sentí mucho poder, y como dicen, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Es cierto que cuando tienes ese poder y pasan cosas geniales, también está el otro lado de la moneda.

PR: ¿Hay alguna letra en el disco que te represente mejor que cualquier biografía?

Joel Hokka: Diría que el disco es una imagen bastante cruda de cómo me siento. En el plano romántico, “Death by Cupid’s Arrow” es clave porque trata sobre cómo nunca he experimentado el amor verdadero. Para muchos es un misterio; escuchaba esa canción de Foreigner, “I Want to Know What Love Is”, y pensaba que yo también quería saberlo, pero mi punto de vista es distinto: siento que la flecha de Cupido me ha matado una y otra vez. No es “estoy enamorado”, es “estoy muriendo por esto”. Puede sonar cursi hablar de demonios internos, pero es mejor ponerlos en una canción que actuar en consecuencia. Al final, es arte y debe ser entretenido.

PR: Si pudieras borrar el dolor que inspiró este álbum, pero eso significara borrar también las canciones, ¿Aceptarías el trato?

Joel Hokka: No. Esto es lo que soy. Viviré y moriré con esto. Nunca seré una persona normal o calmada con una vida equilibrada. Seré este tipo especial, para bien o para mal, y viviré con mis demonios hasta que muera. Trato de ser un mejor hombre para no repetir errores, pero el monstruo en mi cabeza no se irá. Tengo que hacerme amigo de él, llegar a un acuerdo y buscar soluciones en lugar de repetir los mismos problemas.

PR: Si Via Miseria fuera una película, ¿Cuál sería la escena final? ¿Redención, aceptación o aprender a vivir con las cicatrices?

Joel Hokka: Lo has dicho: aprender a vivir con las cicatrices. Esa es la idea de por qué hago música. Quiero traer esperanza y que alguien que ha pasado por cosas malas se vea reflejado. Al final, todos somos humanos, no importa si eres artista o piloto de Fórmula 1. Si con mi arte puedo traer alivio a la vida de alguien, habré cumplido mi trabajo. No voy a ganar un Premio Nobel, solo quiero ayudar a la gente con mis canciones y dejar una marca.

PR: En varias entrevistas mencionas a Linkin Park, Robbie Williams y actos solistas como Bon Jovi como influencias para ti ¿De qué forma te inspiraron ellos?

Joel Hokka: La historia de Robbie me inspiró porque él salió de la boy band más grande de los 90 (Take That) y se quedó solo. Sentí que tomó un camino arriesgado. Aunque Hokka es una banda, es una mezcla entre una carrera solista y una banda, como Bon Jovi o Ozzy Osbourne, donde hay músicos icónicos pero el proyecto lleva un nombre y un rostro. Me gusta este estilo porque todos conocen su rol. Musicalmente, siento que estoy regresando a mis raíces, a lo que veía en MTV de niño como HIM o The Rasmus.

PR: ¿Cómo es la dinámica de trabajo con Pauli?

Joel Hokka: Es perfecta porque Pauli no quiere estar bajo los reflectores, prefiere trabajar desde las sombras. Él sabe que mi trabajo es estar frente a la prensa o en el escenario. Compartimos los riesgos y el trabajo, pero los roles están claros, así que no peleamos por la atención. Escribimos juntos con guitarras acústicas, tarareando melodías hasta que se convierten en canciones.

 

PR: ¿Tienes planeado crear una especie de “lore” o historia conceptual para la banda?

Joel Hokka: Definitivamente. Tenemos álbumes conceptuales en mente. Queremos evolucionar al personaje. Ahora se siente roto y reflexivo; canciones como “In the Darkness” fueron el inicio, luego vino el flechazo de Cupido y finalmente la libertad en Via Miseria. Para el siguiente capítulo, necesitamos ser más fuertes y valientes, sin que los traumas del pasado nos persigan.

PR: Para terminar, ¿Qué es lo que más te emociona de venir a México?

Joel Hokka: Quiero ver a los fans y su arte. Recuerdo que la primera vez que fui a Japón con mi banda anterior, había 100 fans en el aeropuerto con banderas finlandesas y pinturas mías; me sentí en el cielo. He escuchado que en México la cultura de los fans es igual de increíble. Amo el idioma, la cultura, la comida y las bebidas. Estoy contando los días para ir

Mientras el siguiente capítulo de Hokka comienza a tomar forma entre nuevas canciones y ambiciosos planes conceptuales, una cosa queda clara: el viaje apenas comienza. Y, si algo espera con ilusión en el camino, es el encuentro con el público mexicano, al que promete llevar no solo un puñado de canciones, sino también una historia marcada por la resiliencia, la vulnerabilidad y la búsqueda constante de redención.