Burdeles guarda las heridas del desamor en su nuevo EP, Cuarto de Cachivaches

Hay recuerdos que uno no sabe si quiere conservar o tirar de una vez. Desde esa contradicción, Burdeles, banda de punk rock del Estado de México, presenta Cuarto de Cachivaches, un EP de tres canciones que pone sobre la mesa el desamor, la pérdida y esas experiencias que creíamos superadas, pero que todavía aparecen de vez en cuando. Su concepto parte de ese rincón de la casa donde terminan los objetos que ya no usamos, aunque tampoco nos atrevemos a deshacernos de ellos.

La imagen funciona también para hablar de las relaciones que terminaron y de los momentos que siguen ocupando espacio en la memoria. Las canciones se mueven entre la añoranza por lo que ya no está, las ganas de regresar a una etapa que no volverá y la dificultad de aceptar ciertas ausencias. A ese panorama se suma el autosabotaje: reconocer que algunas pérdidas no solo llegaron por circunstancias ajenas, sino también por decisiones y actitudes propias.

En lo musical, Burdeles mantiene una fórmula que juega con el contraste entre lo que se escucha y lo que se cuenta: letras tristes sobre música rápida y enérgica. Su propuesta se mueve entre distintas vertientes del punk rock, sin buscar encajar del todo en una sola etiqueta. Las melodías directas y el ritmo acelerado acompañan historias cargadas de nostalgia, como cuando una canción parece invitarte a cantar a todo pulmón y, al poner atención a la letra, termina recordándote algo que todavía duele.

Con Cuarto de Cachivaches, Burdeles convierte esos recuerdos incómodos en canciones sin intentar darles un final feliz a la fuerza. El EP parte de una idea reconocible: no todo lo que dejamos atrás pierde su significado, y hay cosas que permanecen con nosotros incluso cuando ya no tienen lugar en nuestra vida cotidiana. A veces basta con abrir esa puerta que llevábamos tiempo evitando para encontrarnos, una vez más, con aquello que creíamos haber olvidado.