Adiós Cometa nos tiene premio doble con «Prefiero Quedarme» y «Cabeza de Agua» 

Desde San José, Costa Rica, Adiós Cometa crea a través de «mucho reverb, chorus y delay» un sonido melodioso, introspectivo y apasionado, que une los puntos muchas veces difusos entre el shoegazedream-pop y post-punk.


Su primer EP, titulado «La Isla Que Somos» , fue lanzado a través de VBM en Marzo de ese año, atrayendo oyentes no sólo de habla hispana y provocando también un considerable círculo de seguidores en Estados Unidos. En 2022 fueron invitados a tocar con Los Blenders (MX) en su visita a Costa Rica y posteriormente tuvieron sus primeros shows internacionales en Ciudad de México, donde tocaron junto a artistas como El Último Vecino (España), Howless (MX) y San Charbel (MX). En Julio de ese año anunciaron su nuevo lanzamiento, un split junto a la banda Isla Invisible, de New York, a través de Velvet Blue Music.

Adiós Cometa  (Costa Rica) e Isla Invisible (New York City) unen fuerzas en este Split EP donde cada banda presenta dos canciones, en idiomas distintos, pero teniendo en común el lenguaje de las guitarras expansivas, las melodías melancólicas y el exceso de reverb. «Prefiero Quedarme» «Cabeza de Agua» son los temas con los que participan los costarricenses, los primeros que presentan desde su exitoso EP debut «La Isla Que Somos» lanzado a inicios del 2021.

«Prefiero Quedarme» es una canción furiosa, que toma influencias del shoegaze y el grunge, construida sobre enérgicos riffs de guitarra y acordes llenos de chorus, mientras John, guitarrista del grupo (quien anteriormente dio voz al tema «Franco») canta con cierta angustia sobre la naturaleza incierta de la vida, en metáforas de ríos violentos y aguas tranquilas. «Cabeza de Agua», por su parte, es la primera exploración de Adiós Cometa en los terrenos del ambiente, con la colaboración del artista argentino Lumtz

Una «cabeza de agua» es la forma en que se le conoce en Costa Rica a la crecida repentina de un río, y eso es exactamente lo que esta canción es: una avalancha de sonido que crece exponencialmente en cada minuto, ola tras ola de texturas producidas por guitarras indescifrables, sintetizadores etéreos, voces procesadas y grabaciones de Tascam que en conjunto generan una sensación que bordea el límite entre lo celestial y el pánico. 

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