Después de varios años desde su anterior lanzamiento, Tabacos regresan con Humo y Desvelos, un álbum de 12 canciones y 42 minutos que recupera la esencia del punk rock a través de guitarras afiladas, voces desgarradas y coros que parecen hechos para cantarse a todo pulmón en algún bar cuando la madrugada está por terminar. La banda construye un recorrido por esas historias que nacen entre noches largas, recuerdos que todavía pesan y relaciones que dejan más preguntas que respuestas. Es un disco que no intenta ocultar sus heridas, sino convertirlas en canciones.
Desde “Retrovisor”, que mira hacia los momentos que quedaron atrás y a las personas que ya no están, hasta “La Nicotina”, donde una ruptura se siente como un hábito del que resulta difícil desprenderse, el álbum encuentra en la nostalgia y el desamor una de sus principales fuentes de inspiración. “Diablo”, con la participación de Seguimos Perdiendo, añade esa crudeza del punk rock mexicano que se siente cercana, callejera y sin demasiados rodeos, mientras que “Non Mori”, junto a FRVRS, propone una despedida más melódica, donde la tristeza empieza a dejar espacio para la aceptación y la posibilidad de seguir adelante.
En Humo y Desvelos, Tabacos no buscan reinventar su sonido ni repetir una fórmula: vuelven a lo que los define, con canciones que hablan de excesos, ausencias, recuerdos y de esa necesidad de levantarse incluso cuando parece que la noche no va a terminar. Un álbum para quienes han vivido alguna madrugada que se convirtió en historia, para quienes todavía guardan algo de una relación pasada y para quienes encuentran en el punk rock una forma de sacar todo lo que llevan dentro. Porque, aunque pasen los años, hay canciones que siguen siendo necesarias para cantar fuerte, recordar y continuar.
