AIRBOURNE LANZA SU NUEVO ÁLBUM Y VUELVE A PONER EL ROCK A TODO VOLUMEN

Hay discos que se escuchan de fondo y otros que te obligan a subir el volumen. Airbourne, el nuevo álbum de la banda australiana del mismo nombre, pertenece a la segunda categoría. Lanzado a través de Spinefarm, el sexto trabajo de estudio del cuarteto llega como una descarga de guitarras, baterías contundentes y coros que parecen hechos para cantarse con el puño en alto.

Con doce canciones, Airbourne recupera esa mezcla de riffs explosivos, una base rítmica que no da tregua y estribillos que piden ser coreados a todo volumen, pero llevándola a una producción que amplifica toda su potencia. El álbum fue producido por Brian Howes, quien ya había trabajado con la banda en Black Dog Barking (2013); contó con Mike Fraser como ingeniero de sonido, conocido por su trabajo en No Guts. No Glory (2010) y Breakin’ Outta Hell (2016); fue mezclado por Zakk Cervini, colaborador de bandas como Bring Me The Horizon, Architects y Evanescence, y masterizado por el legendario Ted Jensen. El resultado es Airbourne, un álbum que reúne experiencia, músculo y actitud para convertirse en una nueva declaración de principios de la banda y demostrar que, cuando se trata de rock and roll, Airbourne todavía tiene mucho que decir.

Para celebrar el lanzamiento del álbum, la banda ha publicado su nuevo vídeo para la canción ‘Kid in a Candy Store’.

“Nuestro objetivo desde el principio fue crear algo icónico, gigantesco”, afirma el vocalista y guitarrista Joel, “un auténtico éxito de taquilla. Es un cohete que hemos estado construyendo sin parar; lo hemos llenado de combustible y ahora estamos listos para lanzarlo”.

“Dijimos: ‘Esto es todo, vamos a crear el oráculo’”, continúa el baterista Ryan, “y si vamos a hacerlo, no podemos escatimar esfuerzos. Todo lo que más nos gusta del rock and roll está en este disco. Creo firmemente que es nuestro mejor trabajo…”.

Dale play a Airbourne, sube el volumen y deja que la banda australiana haga lo que mejor sabe.

Airbourne es, en esencia, un disco para quienes todavía creen que una buena canción de rock puede cambiarte el ánimo en cuestión de segundos. Para quienes disfrutan de una guitarra que entra con fuerza, una batería que no da tregua y un coro que se queda en la cabeza mucho después de que termina la canción.